Rosa Élida Garza, de ser la primera dama, ahora es regidora de cuarta en Tamaulipas

Por: Juan Rincón

 

En medio de una situación inédita en el proceso de cambio de poderes, con unas finanzas exhaustas y un deprimente y abandonado palacio municipal, la ex primera dama del municipio, Rosa Élida Garza Sosa, toma su lugar como cuarta regidora.

En espera de su comisión o comisiones para ejercer sus actividades  dentro del cuerpo edilicio, la ex primera dama,  la primera en pasar de un puesto honorario a uno de elección popular, se prepara para servir a la población.

La cuarta regidora en el cabildo  –como un trofeo  alcanzado con chantajes y sobornos–  se exhibe en el palacio municipal sin la menor compunción, en medio de la caótica situación  y el desorden heredado a las nuevas autoridades de las que ella forma  ahora parte.

Como una actriz que en la pasada telenovela fue  villana, Rosa Élida se prepara ahora para su papel, el  de víctima;  dispuesta  para ayudar a limpiar el tiradero. Como una estudiante dedicada y resuelta a soportar el  buylling por los próximos tres años.

Espectadora del desastre dejado por su marido, su primer papel lo cumplió a la perfección, cuando la alcaldesa Maybella Ramírez, junto a los miembros de su cabildo, se dispuso a hacer frente al mayúsculo problema heredado: desabasto de agua potable, edificios públicos sin luz y falta de pago a trabajadores.

Su cómoda posición como cuarta regidora  –aunque para ojos del pueblo parece ser todo lo contrario, y quizá para ella mismo–, parece ser la continuidad de un afán enfermizo por el poder público.

Desde un principio, la primera dama de San Fernando rompió todos los estándares de sus antecesoras, acompañando al presidente a todas partes, sin importar si eran o no eventos de naturaleza social y  asistencial.

Una primera dama fuera de lugar.  
Desde la primera administración de José Ríos, el cuerpo  edilicio 2016-2018 se mostró molesto e incómodo por la insistente presencia de Rosa Élida en las juntas de Cabildo, y hubo intentos por parte de algunos regidores, incluso panistas, de llamar a la primera dama a la cordura.

“Queremos ponernos de acuerdo para pedirle a la primera dama, que, salvo en casos de que sea requerida,  se abstenga de ir a las juntas de cabildo, porque los temas que se tratan allí son exclusivos del cuerpo edilicio”, dijo una vez un regidor.

Esta llamada de atención nunca se llevó a cabo, y la entonces primera dama siguió en su afán, acudiendo a las juntas de cabildo, asimismo a eventos ganaderos, pesqueros o agrícolas.   
Solo hasta el final del desafortunado gobierno de José Ríos, las intenciones de su ostentación como primera dama salieron a relucir, con sus aspiraciones a la candidatura a la alcaldía, lo que desestabilizó la coexistencia de actores.

El premio arrebatado, una regiduría. 
Las comisiones no han sido repartidas entre los regidores que forman parte del cuerpo edilicio de la naciente administración 2021-2024.

Sin embargo, por el momento,  la comisión de Rosa Élida Garza Sosa parece ser la de espectadora  de un durísimo  trabajo de reconstrucción, luego de un quinquenio de ocurrencias, prepotencia, cinismo e ineptitud, donde la nueva autoridad busca devolver la dignidad a la institución municipal.

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