Las mieles del poder embriagan, el exceso embrutece #Opinión #SinReservas @AlexGomezMx

Por: Alex Gómez 

 

El domingo próximo pasado, Lorena Cuéllar Cisneros, recibió su constancia de mayoría como gobernadora electa en las instalaciones del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), de manos de Ma. Elizabeth Piedras Martínez, Consejera Presidente de ese organismo.

He leído con atención cada una de las columnas de opinión, artículos y noticias, además tuve la oportunidad de ver en tiempo real la euforia del festejo a las afueras de la Ex Fábrica de San Manuel, sede del ITE, al mostrar la tan ansiada constancia de mayoría que acredita a Cuellar Cisneros como sucesora de Marco Mena.

Es más, hasta el ruiderío del festejo privado en las instalaciones de la escuela de Mónica Cuéllar, en céntrica calle de la capital tlaxcalteca.

Si bien el triunfo de Lorena Cuellar, inminentemente encuadra una nueva historia (como bien lo asegura), definitivamente lo será, para bien o para mal de lo tlaxcaltecas, pero quiero pensar que será para bien, independientemente de que mi corazón político se encuentre en otro sitio, pero obligadamente, es momento de que Tlaxcala apueste a la solidaridad y reconciliación y no en el fomento de la polarización y el encono que predominó en el periodo electoral.

La madurez de los actores políticos en ciernes, definirán lo que la administración lorenista enmarcará en lo que suceda en Tlaxcala a partir del 1 de septiembre, se puede ver con toda claridad que la transición gubernamental transitará de manera pacífica y ordenada.

Marco Mena no será perseguido política ni penalmente, pese a ser acusado reiteradamente por desvío de recursos en favor de la campaña de la coalición Unidos por Tlaxcala. Simplemente porque no hay elementos.

Mucho de lo que acontecerá, no depende de la gobernadora electa, pese a que en sus hombros recae la responsabilidad, más bien, pesará sobre sus hombres y mujeres que la acompañarán en el ejercicio del poder, toda vez que, si permanecen embriagados con el triunfo que les otorga el poder de las urnas, seguramente seguirán urdiendo innumerables facetas en las que los críticos al sistema seremos enemigos del Estado.

O bien, pasarán a ser de los más embrutecidos y soberbios de lo que ahora son, pero con poder, hecho que no me extrañaría de unos pocos que se encuentran en el círculo rojo de la gobernadora electa, que, en todo caso, quedarán para la historia como unos simples imbéciles.

¿Qué esperamos los tlaxcaltecas de Lorena Cuellar Cisneros como gobernadora?

Ecuanimidad. Inclusión. Pluralidad. Templanza. Sabiduría.

Vendrán tiempos en los que seguir vanagloriándose del triunfo de López Obrador en Tlaxcala, no serán suficientes, y digo de López Obrador porque el pasado 6 de junio ganó el presidente de México, con todos y cada uno de sus programas sociales, con el dispendio en su máxima expresión, pero con el silencio cómplice de muchas autoridades que, a la fecha, siguen impávidas, como momias en sus vitrinas.

¿Cómo debe irle a Lorena estos 6 años?

Honestamente, yo espero que le vaya extraordinariamente bien, deseo que la gobernadora electa sea feliz ejerciendo su mandato con acuerdo mínimo del quinteto de conceptos que enuncio en mi anterior pregunta.

Reitero, Lorena debe ser feliz y debe irle extraordinariamente bien. La fórmula es sencilla, si ella cumple en su vida estos 2 preceptos, no veo cómo le pueda ir mal a Tlaxcala; pero insisto nuevamente, porque no es solamente una idea, son cualidades que todo gobernante debe tener: Ecuanimidad, inclusión, pluralidad, templanza y sabiduría.

Su equipo debe entender que ya pasó la campaña, que son gobierno electo y que el pueblo tiene grandes expectativas y al realizar su toma de protesta, el pueblo les demandará cada acción mala o buena en beneficio de todos.

El gobierno necesariamente debe ser incluyente para generar las condiciones óptimas de gobernabilidad, además, Tlaxcala es tan pequeño —para bien o para mal— que en su gran mayoría nos conocemos.

Luego entonces, es tiempo de enterrar las hachas de guerra para lograr el estado pujante, moderno y extraordinario que nos merecemos, al final de cuentas, todos los proyectos políticos van orientados al mismo fin ¿no?

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